EN EL DIA INTERNACIONAL DEL LIBRO UN HOMENAJE A EMILY DICKINSON (1830-1886)

SOY NADIE
Soy nadie. ¿Tú quién eres?
¿Eres tú también nadie?
Ya somos dos entonces.
No lo digas: lo contarían, sabes.
Qué tristeza ser alguien,
qué público: como una rana
decir el propio nombre junio entero
para una charca admiradora.
Emily Dickinson.
Emily Dickinson vivió sola, en el más completo aislamiento, durante un cuarto de siglo, (los últimos años de su vida). Amó en secreto por casi veinte años a un hombre a quién había visto frente a frente no más de tres o cuatro veces y que no estaba al tanto de ser el objeto de una devoción tan profunda e intensa. Mucha de su poesía estuvo inspirada por ese vínculo monástico e íntimo. Su fuerza estimuló su capacidad creativa por el resto de su vida.
Era una persona extraordinaria, insólita y muy dotada, expresaba sus convicciones incluso a costa de la más elemental falta de buenos modales. Nunca se dio por vencida ante el mundo, pero tampoco podía encontrarse a sí misma en él, por esa razón se recluyó. La soledad y la simplicidad de su vida le permitieron vivir de acuerdo a sus propias convicciones así como poder llevar a cabo la obra de su talento poético. Por medio de la soledad pudo preservar su integridad y su individualidad. Con respecto a esto se mantuvo reservada, inamovible y orgullosa. Sus poemas fueron concebidos en horas de soledad y retratan la incongruencia del hombre y del universo.
La forma de vida que ella eligió porque sintió que era necesaria, le otorga a su retiro una importancia que va mucho más allá de ella misma y le permitió comunicarse con muchas almas solitarias asustadas, que no habían tomado conciencia de su propia separación de la vida.
VB



