Hoy he encontrado por fin, a la primera persona que en su último post agradece también las opiniones que disienten con ella. Le dejé un mensaje felicitándola.
En algún momento le agradecí, a través de mi blog, sus comentarios, fueran o no acordes a mi pensar o a mi sentir. Hoy, en su casa, vuelvo a darle las gracias, pero no tan solo por su comentarios, sino por sus escritos. He dedicado una hora a recorrer su blog, sus divagaciones y reflexiones, así como su "querella" con el Sr. Rufus (de quien sus motivaciones aún me resultan un misterio, pues no puedo creer que exista aún gente tan ... ya encontraré el epíteto). Ha sido un recorrido interesante, como de amor y de odio, porque también la veo entreverada con La Chef, y respecto a esto temo que me perdí de algo. En fin, da lo mismo... Pero lo que no me perdí ha sido su intensidad, su fuerza, esas ganas de expulsar fuera de sí esos sentimientos que la abarcan (no me atrevo a decir que la embargan, no me lo imagino...). Su perplejidad ante este mundo que se abre sin parar, y del que ya forma parte (a su pesar o no). Respecto al orígen de mi blog, éste tiene de todo un poco. Nace de mi ego, es cierto, que es bien grande (no lo negaré). Pero ha recorrido una senda interesante porque ha habido un desarrollo de cosas (no sé si de ideas, pues no tiene afán mesiánico). Y he aquí que he llegado simplemente a hacer uso de él como apoyo a mis reflexiones más íntimas, esas que no salen al aire, al espacio, esas que se quedan en mis salones más privados. Es escribiendo que se me aclaran las ideas y puedo dialogar conmigo y criticarme; y ver cosas que en el face to face del espejo no me son tan fáciles de ver. Como ve, hay de todo en este mundo... Desde su casa, sólo me animo a pedirle que siga escribiendo, para que sigamos encontrando cosas en las que estar o no de acuerdo, porque, egoístamente, es eso lo que me nutre y me mantiene vigente en mis propias y personales disquisiciones.
1 Comments:
Mi querida,
En algún momento le agradecí, a través de mi blog, sus comentarios, fueran o no acordes a mi pensar o a mi sentir. Hoy, en su casa, vuelvo a darle las gracias, pero no tan solo por su comentarios, sino por sus escritos. He dedicado una hora a recorrer su blog, sus divagaciones y reflexiones, así como su "querella" con el Sr. Rufus (de quien sus motivaciones aún me resultan un misterio, pues no puedo creer que exista aún gente tan ... ya encontraré el epíteto).
Ha sido un recorrido interesante, como de amor y de odio, porque también la veo entreverada con La Chef, y respecto a esto temo que me perdí de algo. En fin, da lo mismo...
Pero lo que no me perdí ha sido su intensidad, su fuerza, esas ganas de expulsar fuera de sí esos sentimientos que la abarcan (no me atrevo a decir que la embargan, no me lo imagino...). Su perplejidad ante este mundo que se abre sin parar, y del que ya forma parte (a su pesar o no).
Respecto al orígen de mi blog, éste tiene de todo un poco. Nace de mi ego, es cierto, que es bien grande (no lo negaré). Pero ha recorrido una senda interesante porque ha habido un desarrollo de cosas (no sé si de ideas, pues no tiene afán mesiánico). Y he aquí que he llegado simplemente a hacer uso de él como apoyo a mis reflexiones más íntimas, esas que no salen al aire, al espacio, esas que se quedan en mis salones más privados. Es escribiendo que se me aclaran las ideas y puedo dialogar conmigo y criticarme; y ver cosas que en el face to face del espejo no me son tan fáciles de ver.
Como ve, hay de todo en este mundo...
Desde su casa, sólo me animo a pedirle que siga escribiendo, para que sigamos encontrando cosas en las que estar o no de acuerdo, porque, egoístamente, es eso lo que me nutre y me mantiene vigente en mis propias y personales disquisiciones.
Un abrazo,
Athenea.
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